Un día es la falta de remate, otro el foco se centra en los despistes defensivos. En la mayoría, solo hay tramos de partido de lucidez. En general, la sensación es que al Oviedo siempre se le queda corta su actuación en una categoría, la Primera, que no espera por nadie. Y aunque repite y repite Carrión que el equipo va dando pasos hacia adelante, los resultados dicen lo contrario. La derrota en el Metropolitano, en 27 minutos de desaparición azul, mantiene al Oviedo en la cola de la tabla con números que empiezan a ser alarmantes.
No es la clasificación una prueba definitiva a estas alturas pero el descanso navideño está a la vuelta de la esquina y ahí sí que será el momento de analizar en frío. La salvación sigue estando a tiro pero la distancia aumenta progresivamente. Solo la victoria ante el Mallorca maquillaría el panorama actual.
De ahí el mensaje de Carrión a los pocos minutos de perder en el Metropolitano: centrarse en el viernes. Lo sucedido el sábado en Madrid es ya un capítulo cerrado: el Oviedo no se presentó ante el Atleti y los colchoneros despacharon a un rival endeble en apenas media hora y se dedicaron después a sestear. La experiencia, a pesar de maquillar el juego en una segunda mitad engañosa, no ayuda a mejorar la sensación en torno al equipo en las últimas semanas: apenas remata, no marca, concede goles fáciles y, en definitiva, no le da de momento para sobrevivir en Primera.
El récord de Carrión
La mala dinámica mantiene al equipo en el pozo y ya ha hecho a Carrión poseedor de un dato histórico negativo. Con el 2-0 del Metropolitano, el catalán se ha convertido en el peor entrenador debutante de toda la historia en Primera. Había acumulado 9 choques sin ganar en Las Palmas la temporada pasada, tras su polémica salida de Oviedo, donde firmó 3 empates y 6 derrotas. Ahora, su dinámica sigue siendo insuficiente: derrota 0-2 ante el Espanyol, empate a 3 en Montilivi, igualada sin goles contra Osasuna, visita con derrota 1-0 a San Mamés, otro empate a cero frente al Rayo y el 2-0 del Metropolitano. Son 3 de 18 puntos en Liga a los que hay que sumar la vergonzosa eliminación copera ante el Ourense, de Primera Federación (4-2).
Ocasión antes de Navidad
A pesar de los números, en el Oviedo se mantiene la confianza en que el trabajo de Carrión al final dará sus frutos. La confianza no es infinita y parece evidente que los tres duelos que restan hasta Navidad (Mallorca y Celta en casa y entre medias la visita al Pizjuán) marcarán el destino del técnico en esta segunda etapa en la que los resultados le dan la espalda.
En el club ya se reconoce de forma abierta que la plantilla es más que mejorable, especialmente en el foco ofensivo, de ahí el reparto de culpas en la situación del colista. Se centrarán esfuerzos en reforzar al equipo en enero, pero es un asunto que aún queda lejos con tres jornadas por delante. Urge sumar de 3 en 3. Solo así se apagará la inestabilidad en torno al equipo.
