Este Manchester City ya no es lo que era. El conjunto de Pep Guardiola dista mucho de ser aquel equipo prácticamente invencible que dominó tantos años en la Premier League y que llegó conquistar la Champions. La derrota de este martes frente al Bayer Leverkusen es una buena prueba de ello, pues cualquier equipo grande es capaz de rascar puntos, aunque sea en el Etihad Stadium. Eso sí, lo que no es habitual es que Pep Guardiola se equivoque con el plan de partido.
Y eso es lo que sucedió en la quinta jornada de la Champions. Fueron muchas, muchísimas rotaciones las que presentó el técnico catalán. Tantas que el equipo no carburó y se resintió rápidamente. Desde la portería con el joven James Trafford (no jugaba desde octubre en un partido de Copa) hasta la delantera, formada por un tridente inusual con Oscar Bobb, Marmoush y Savinho, todos teóricos suplentes.
“Quizás fue demasiado”
El resultado de tanta modificación, un 0-2 que no complica en exceso al City en la clasificación, pero que despierta muchas dudas sobre el nivel de la plantilla. “Demasiados cambios. En las temporadas largas, donde hay partidos cada dos o tres días, todos tienen que estar involucrados. Viendo los resultados, tal vez fue demasiado. Creo que jugaron buscando no cometer errores y no hacer lo que tenían que hacer”, aseguró Guardiola al finalizar el encuentro.
Sabe Pep que la responsabilidad no es solo de los futbolistas y que tanta rotación (hasta diez cambios) “fue demasiado”: “Voy a asumir la responsabilidad. Los veo y me gusta que todos estén involucrados. Cuando llevas tres, cuatro, cinco o seis partidos sin jugar es duro, pero tal vez fue demasiado”.
También se pronunció el de Santpedor sobre el rendimiento de los futbolistas suplentes que en esta ocasión partieron desde el once inicial. “Lo intentaron, y esto nunca se trata de un solo jugador. Cuando estás en un equipo grande, tienes que dar la cara. Los futbolistas que salieron desde el banquillo hicieron lo mismo. El Leverkusen nos tapó todos los tiros porque son un equipo fantástico”, comentó el catalán.
Amabilidad en exceso
Y ahí es donde Guardiola se dio cuenta de que pecó de bondadoso a la hora de dar oportunidades a todos sus futbolistas. “A veces soy demasiado bueno e involucro a todos. Con el parón internacional, tienes cuatro o cinco partidos al mes, pero ahora vamos a jugar cada tres o cuatro días hasta marzo. Ningún ser humano puede aguantar eso, por eso pensé en intentarlo con las rotaciones. Tenemos muchas armas en el banquillo, pero esta vez no funcionó y hay que aceptarlo”, espetó.
Pep Guardiola, Manchester City coach / AP
Una vez analizada la derrota, el técnico del Manchester City pidió pasar página cuanto antes y, pese a tener tres partidos de Premier League por delante, su foco en clave Champions ya está puesto en el Real Madrid, próximo rival de los ‘cityzens’ el 10 de diciembre en el Bernabéu.
Será un partido clave de cara a las posibilidades de ambos equipos de clasificarse directamente para los octavos de final, por lo que Pep Guardiola tiene entre ceja y ceja dicho enfrentamiento, que preparará con detenimiento: “Tenemos tiempo”.
