El final de 2025 y el comienzo del nuevo año marcarán el destino de un Real Zaragoza sumido en una de las crisis más profundas de su historia a nivel deportivo y preso de una peligrosa indefinición institucional. Se vienen días decisivos a todos los niveles que presidirán un proceso clave para el porvenir de una entidad sometida a una especie de refundación o, al menos, a una redefinición que alumbrará otro escenario.
El Real Zaragoza se dispone a situarse en un espacio nuevo cuya localización quedará condicionada por el devenir de los próximos acontecimientos a nivel deportivo e institucional. En ese marco, diciembre llegará cargado de novedades para un club que convocará de forma inminente una Junta de accionistas que aprobará una nueva ampliación de capital, la quinta, que elevará el capital social del club por encima de los 50 millones cuando en la actualidad es de 44,98. En principio y al igual que en las operaciones anteriores, tampoco esta vez está prevista la aportación de capital externo.
La Junta de accionistas aprobará una nueva ampliación de capital, la quinta, que elevará el capital social del club por encima de los 50 millones cuando en la actualidad es de 44,98. En principio y al igual que en las operaciones anteriores, tampoco esta vez está prevista la aportación de capital externo
La cita servirá, además, para confirmar el paso adelante dado por el consejero aragonés, Juan Forcén, cuyo peso específico en el Real Zaragoza ha crecido de forma notable en los últimos tiempos. El empresario, además, estaría liderando una iniciativa destinada a ampliar la presencia de accionariado aragonés en el club, si bien el proceso se encuentra aún en estado embrionario y no se han producido conversaciones ni ofrecimientos formales más allá de una mera declaración de intenciones.
Ese valor añadido de Forcén, que habría ganado peso accionarial en las últimas ampliaciones de capital, y ese deseo de fomentar el arraigo a través de la atracción de fuerzas aragonesas que se pudieran sumar al proyecto, se enmarcan en un escenario en el que adquirirá especial relevancia el pago, todavía pendiente, de esos 10 millones de euros que el Real Zaragoza se comprometió a desembolsar antes de fin de año a la sociedad mixta encargada de la construcción de la nueva Romareda. De hecho, la SAD ya difirió un pago de 6,8 millones de euros, si bien sostiene que, esta vez sí, tiene intención de acometer una operación supuestamente independiente a la delicada situación deportiva que atraviesa.
Porque esa es, realmente, la madre del cordero. El Real Zaragoza se juega su futuro en los próximos días, sobre todo, en el plano deportivo. El vía crucis en el que se ha convertido la actual temporada recorrerá hasta final de año un tramo clave en el camino hacia la salvación de un conjunto aragonés situado ahora a seis puntos de las posiciones que otorgan la permanencia en la categoría. En ese objetivo de salvar, otra vez, el pellejo la gestión durante el mercado invernal se presenta determinante. El director deportivo, Txema Indias, afronta un proceso destinado a cambiar en gran medida la fisonomía de un equipo lastrado por la cuestionable elección de profesionales en la que lleva reincidiendo desde que bajó, hace ya 13 años, a un infierno del que no ha sido capaz de escapar.
Pero para que ese mercado pueda ser clave, es obligatorio que el Zaragoza llegue vivo a la apertura de puertas, el 2 de enero y hasta el 2 de febrero, para nuevos fichajes. En ese periodo, el conjunto aragonés deberá afrontar cinco encuentros de Liga más (15 puntos en juego) previos a las vacaciones navideñas. La compleja travesía empieza el sábado en Eibar y continuará la próxima semana en casa frente al Leganés. Posteriormente, el Zaragoza, tras recibir al Burgos en Copa, viajará al Málaga, acogerá al Cádiz y acabará el año en El Plantío frente al Burgos.
