Azzedine Ounahi es, seguramente, el gran culpable de la notable mejora del Girona de Míchel. Cuando el equipo aún estaba lejos de competir, el marroquí se erigía como el futbolista diferencial del conjunto, el que trataba siempre de aportar algo distinto, de dinamizar el ataque y arriesgar en zonas en las que nadie quería el balón. En definitiva, el que intentaba jugar al fútbol de verdad. Poco a poco, se le fueron sumando efectivos en su particular cruzada, como Bryan Gil o Iván Martín, por citar a algunos. El resultado, tras 9 partidos, 3 goles, 1 asistencia e incontables detalles de calidad, es que ya es un ídolo en Montilivi… y una pesadilla para Xabi Alonso. Una clara muestra de que en el fútbol está permitido caer, pero no darse por vencido.
Ounahi, during the clash against Real Madrid / Siu Wu / EFE
El marroquí fue un fichaje de ultimísima hora en Montilivi. El Girona estaba perdiendo a sus mejores hombres y Míchel veía que le faltaban piezas para jugar a lo que él quería, al menos algún jugador de buen pie. En ese escenario, el club decidió aprovechar la oportunidad de incorporar a Ounahi. Una operación algo arriesgada, viendo la dinámica del futbolista, pero que les ha salido absolutamente de cine.
El ‘boom’ del Mundial 2022
Menos de diez partidos ha necesitado el ex del Olympique de Marsella para volver a mostrar su versión del Angers y del Mundial de Qatar, torneo en el que cautivó a Luis Enrique, en aquel entonces seleccionador de La Roja, y a varios entrenadores más de buenos equipos en Europa. Un rendimiento estelar que, por desgracia, empezó a diluirse nada más llegar al Velódrome en enero de 2023, a cambio de 8 millones de euros.

Ounahi fights with Pedri during the 2022 Qatar World Cup / X
Ounahi no se adaptó a Marsella, tampoco al Panathinaikos griego, equipo en el que estuvo cedido la pasada temporada al no tener oportunidades en Francia. Aunque jugó en una liga menor, el mediocampista marcó dos goles y repartió tres asistencias en 19 partidos de liga. Cifras que va camino de destrozar en Girona.
Girona, como anillo al dedo
Hasta la fecha, suma tres goles y un pase de gol que han servido para acercar al equipo a salir del descenso. Su última gran actuación fue ante el Real Madrid, donde se convirtió en la pesadilla de Xabi Alonso gracias a su talento individual, su capacidad para aparecer entre líneas, regatear y su gran disparo. Marcó el 1-0 que dejó a los blancos contra las cuerdas.

Girona midfielder Azzedine Ounahi (i) scores 1-0 during the match corresponding to matchday 14 of LaLiga between Girona and Real Madrid held at the Montilivi stadium in Girona. EFE/ Siu Wu. (Girona) (Real Madrid) / Siu Wu / EFE
El que avisa no es traidor. Un disparo suyo anterior rozó el poste derecho de la portería de Courtois. A la segunda, justo antes del descanso, fue la vencida. El pase de Tsygankov le dio el espacio para armar la pierna y la clavó arriba, donde el belga solo pudo seguirla con la mirada, ante el asombro de Montilivi. Después empató el Madrid de penalti y se llevó un punto de Montilivi.
Tres puntos de doce
Sus goles, contra Athletic Club (1-1), Oviedo (3-3) y Madrid (1-1), han dado 3 puntos a un Girona que, por poco, no fue capaz de ganar esos partidos. En definitiva, el Girona ha encontrado oro con Ounahi, un futbolista determinante, polivalente, con mucha calidad y con una capacidad para decidir partidos que Montilivi sintió desde el primer momento y que, a sus 25 años, ha demostrado que tiene esa resiliencia para sacar adelante situaciones comprometidas.

Girona’s Moroccan midfielder Azzedine Ounahi celebrates after scoring the first goal of the match during the matchday 6 of LaLiga EA Sports between Athletic Club and Girona, this Tuesday at the San Mamés stadium in Bilbao / LUIS TEJIDO / EFE
“Pasé por momentos difíciles y fue difícil para mí. Sufrí una lesión y enfrenté problemas personales, pero no trabajé lo suficiente y asumo la responsabilidad de ello“, reconoció el jugador sobre su aventura en Marsella, donde defraudó a todos tras su gran Mundial. Ahora, en Girona, está dejando claro que aquel jugador no fue un espejismo, y de qué manera.
