Tumbar al Castellón en Castalia y lograr la hazaña de 72 años sin ganar en esa plaza era mucho pedir. La UD Las Palmas, superada y sin acierto, pone fin a su mejor racha a domicilio después de 16 jornadas. Invictos durante siete partidos lejos del Estadio de Gran Canaria y hundidos en el octavo en una noche en la que los cambios casi no llegan. Luis García, que presume de confiar en todos sus futbolistas, no supo gestionar a tiempo la debacle de un equipo torpe y sin ideas que cae hasta el cuarto puesto de la clasificación. El nombre propio fue el de Dinko Horkas, con intervenciones de héroe que salvaron a los amarillos de un tropiezo mayor.
La vida ha cambiado mucho en el conjunto amarillo. 365 días que más bien han sido una montaña rusa en la que el vértigo ha sido el compañero de viaje. Hace justo un año, la UD festejaba en Montjüic su victoria ante un FC Barcelona que pretendía celebrar su 125 aniversario. Sandro Ramírez en el 49′ y Fábio Silva en el 67′ silenciaron al conjunto azulgrana y hacían viajar hacia la gloria a toda una Isla. Por aquel entonces, el equipo militaba en Primera División y Diego Martínez era el responsable de un grupo que conforme pasaron los meses se derrumbó hasta descender a la categoría de plata.
Pero todo cambia. Anoche, la Unión Deportiva, con el pretexto de esa victoria histórica hace 365 días ante el cinco veces campeón de Europa, no pudo ganar el pulso a un Castellón enrachado y superior en todos los sentidos. En Castalia no supieron domar al rival y las ganas llegaron cuando ya era demasiado tarde y el tiempo se agotaba. Ni el decimosexto once diferente de la temporada ni la presencia del centenar de aficionados amarillos en las gradas impulsaron a lograr una victoria que se quedó por el camino.
La derrota llega dos meses y tres días después
No perdía el conjunto de Luis García desde el pasado 27 de septiembre ante el Almería —sin contar, por supuesto, ese fatídico 28 de octubre en el que la UD tiró la Copa del Rey y cayó ante el Extremadura por 3-1—. El estado de éxtasis duró dos meses y tres días, y anoche la complejidad y la exigencia de la Segunda División despertó al equipo pío-pío del sueño. Un jarro de agua congelada para avisar de que esta maratón es muy larga y que ningún equipo es invencible. Los peores primeros 15’ de la temporada, un bombardeo constante del Castellón y un viaje de vuelta a la Isla sin sumar.
Desde la falta de concentración hasta la tremenda lentitud a la hora de pasar página. No se atrevió Luis García a mover ficha con sus jugadores cuando el partido lo requería y volvió a poner en duda el hecho de si realmente confía o no en su segunda línea. El primero de ellos llegó en el 67′ con la entrada al terreno de juego de Iván Gil —que al menos ofreció algo diferente— por Pejiño, que se marchó cabreado. Once minutos después, la dupla Viera–Jesé volvió a intentarlo sin éxito alguno y en el 86′ el técnico ovetense dio paso a Iñaki González —que se incorporó a la convocatoria el sábado por la tarde tras la baja de Kirian por un proceso vírico— y al cumpleañero Cristian Gutiérrez. Spoiler: ningún cambio funcionó.
Los cambios llegaron demasiado tarde y vuelven los fantasmas de la falta de definición
En Castalia se volvió a hacer notable la falta de definición de un equipo que a pesar de estar repleto de delanteros, le cuesta ver portería. Con la recuperación eterna de Sandro Ramírez y las lesiones de Jere Recoba y Ale García [anoche le echaron mucho de menos], Lukovic It seems not to be enough. García does not completely trust Jesé and his role is summarized in the last minutes, while the mystery of Mark Cardona y Jaime Mata remains in the air. In a technical decision that has not been resolved at the moment.
A pesar de que ya han transcurrido las primeras 16 jornadas de la maratón de Segunda, en la UD todavía no se ha escuchado la autocrítica por parte del entrenador. Anoche, a pesar del terrorífico duelo que firmaron, sus palabras se resumieron a «orgullo». Ese orgullo que quizá faltó para poner un poco más de garra a un partido que de haber apretado un poco, podían haber cosechado al menos un punto. No todos los días son para fotos en el vestuario. Tocar pasar página para volver a brillar.
