Desde que Pep Guardiola irrumpió en escena dirigiendo al Barça en la temporada 2008-09, no había habido un caso semejante a él en un gran club del planeta. Novato, el técnico de Santpedor firmó un año perfecto, el 2009, en el que ganó todos los títulos posibles. Un sextete para la historia que marcó un antes y un después en el mundo del fútbol.
Ahora, la historia, con las debidas proporciones, se repite al otro lado del Atlántico, en una capital tan futbolera como Río de Janeiro, con el Flamengo, el club más popular de Brasil, y con un entrenador, Fílipe Luís, que está teniendo un arranque meteórico y triunfador como técnico.
Con la mericidísima victoria en la final de la Copa Libertadores 2025 ante el Palmeiras (0-1, decidida con un gran testarazo del veterano defensor Danilo), el que fuera lateral colchonero confirmó su cuarto título en solo un año y un mes comandando al Mengão, en su primera experiencia en un banquillo profesional.
Cogió las riendas del rubro-negro a finales de septiembre de 2024 y salvó la temporada ganando la Copa do Brasil, en la que derrotó en la final al Atlético Mineiro, que venía de perder la Libertadores contra el Botafogo. El título no enmascaró una temporada decepcionante de los rubro-negros, lo cual no era responsabilidad alguna de su nuevo comandante.
La que era un remiendo, una solución temporal, acabó siendo definitiva. En este 2025, con la presión de ganarlo todo, Fílipe Luís fue sumando éxito tras éxito: en el primer semestre obtuvo la Supercopa do Brasil ante el Botafogo (1-3) y se impuso en el Campeonato Carioca, que, como todos los torneos regionales, es de máxima rivalidad.
Había muchas expectativas (quizás exageradas) creadas en Río sobre qué podría hacer el Mengão en el Mundial de Clubes. Hizo la machada de ganar al Chelsea en la primera fase (3-1); luego cayó en un mal partido contra el Bayern Múnich en los cuartos de final (2-4).
Y, en la segunda manga del curso, pese a caer muy temprano en la Copa do Brasil, en los octavos ante el Atlético Mineiro —que se tomó la revancha del año anterior—, ha acabado siendo un equipo muy fiable. Su técnico ha sabido sacarle partido a la plantilla con más fondo de armario del continente.
Este sábado selló la cuarta Libertadores del club —la tercera desde 2019— y es el virtual campeón del Brasileirao, donde también le ha ganado el pulso al Palmeiras. A falta de dos partidos, tiene cinco puntos de ventaja sobre los paulistas, que son la otra superpotencia del fútbol brasileño y sudamericano.
Campeón de la Libertadores como jugador y entrenador
Lo de Fílipe Luís tiene un mérito extraordinario. Colgó las botas a finales de 2023, después de una exitosísima etapa final en el propio Flamengo, donde conquistó dos Libertadores (2019 y 2022), dos veces el Brasileirao (2019 y 2020), una Copa do Brasil (2022), una Recopa Sudamericana (2020), dos Supercopas do Brasil (2020 y 2021) y, en dos ocasiones, el Campeonato Carioca (2020 y 2021).
Sin descanso, cambió de chip. Pasó de los terrenos de juego a la dirección de equipos. Arrancó 2024 en el Sub-17 del Flamengo, pero enseguida fue ascendido al Sub-20, con quien ganó la Copa Intercontinental de la categoría ante Olympiakos (el mismo torneo que el rubro-negro volvió a conquistar este agosto ante el Barça de Juliano Belletti en Maracaná). Y, a finales de septiembre, acabó siendo la opción casera para enderezar el rumbo del primer equipo.
A pesar de estar en una de las etapas más doradas del club, el banquillo del Mengão ha sido una auténtica silla eléctrica estas últimas temporadas. Después del adiós del añorado Jorge Jesus, que también conquistó cinco títulos en poco más de un año, el rubro-negro ha tenido hasta nueve entrenadores, incluyendo al ex auxiliar de Pep Guardiola, Domènec Torrent, que solo estuvo 101 días en el cargo en 2020. Fílipe Luís se ha asentado y cuenta con el cariño y el respaldo de la nação rubro-negra.
De hecho, el técnico ha sido el gran aclamado y señalado como el artífice del histórico triunfo en la Libertadores, el primero en el que un brasileño se proclama tetracampeón de la competición, incluso por delante de De Arrascaeta, que es la estrella, o de Danilo, que dio el título con su cabezazo espléndido.
Hoy todos son elogios, a pesar de que llegó a la final continental sin tener asegurada su continuidad para 2026. “Fílipe Luís es un tipo absolutamente especial. Confié en él cuando asumí, y sigue con nosotros hasta ahora. Si dependiera solo de mí, por supuesto que se quedará, pero como en todo matrimonio, depende de dos. Pero creo que él también quiere venir para mucho más. Si tuviera que hacer una apuesta, diría que va a permanecer”, ha asegurado el presidente, Luiz Eduardo Baptista, conocido como Bap.
Metódico, obsesionado con los detalles, adicto al trabajo, Fílipe Luís ha dejado de ser llamado becario para ser ahora un entrenador de respeto, ganador, que sabe lidiar con un vestuario lleno de vacas sagradas y que se posiciona como un técnico de referencia.
A sus 40 años, es, sin duda, el técnico brasileño más prometedor de las últimas décadas. Su éxito no pasa desapercibido lejos de su país, en su Atlético de Madrid, donde va posicionándose para que, cuando llegue el momento, pueda coger el relevo del Cholo Simeone.
