El ‘antimazón’ juega a unos 85 kilómetros de la zona cero de la DANA. Manu Fuster (Manises, Valencia, 28 años) rompió el cascarón ante su exequipo, el Albacete Balompié, en la última jornada con un tanto y una asistencia. Está de moda, y en el punto de mayor inspiración de la temporada. Desatado, hoy afronta uno de los partidos más sentimentales con la UD Las Palmas.
El Skifi Castalia está a 85 kilómetros de Quart de Poblet, zona afectada por la DANA, y donde su madre cuenta con el restaurante La Bona Cuina II, y que hace un año, atendió a los vecinos dada la dimensión de la tragedia -237 víctimas mortales-. En la pasada pretemporada, en Marbella, Fuster fue crítico con Carlos Mazón, que dejó su cargo el pasado 11 de noviembre. «Los que tienen que pagar por hacer mal su trabajo, que lo paguen», valoró sobre la falta de reacción del presidente de la Generalidad Valenciana.
«Mi abuelo perdió todo el huerto que tenía cerca del río. La vida de mis amigos cambiaron de un segundo para otro (…) No es el dinero que supone, es el nivel sentimental que tienen las casas donde te has criado. El tiempo pasará factura a nivel psicológico», valoró el 5 de noviembre de 2024, afectado por el impacto de la DANA.
Tras aterrizar en Valencia el pasado viernes, Fuster afronta un viaje especial. Volar al epicentro de su corazón. Habilidoso y letal con el golpeo, por fin explotó ante el Albacete para contentar a Luis García Fernández y a la afición. Fue la primera noche de míster Aladino. En la pasada edición liguera, con el descenso con Luis Carrión y Diego Martínez, firmó dos goles y una asistencia en 990 minutos (28 partidos). Ahora, lleva un tanto y cinco asistencias en 1.121’ en las quince primeras jornadas. Es otro jugador, interpreta el ciclo luisista de forma impecable en ese baile de jugones con Gil, Amatucci, Pejiño, Viera, Lukovic o Ale García. Liberado de la presión y la exigencia de Primera, en el universo de plata, reclama venganza. Expoleado por su espíritu de mejora, ya se parece algo más al Aladino del Carlos Belmonte. «Jamás pondré excusas, estoy en un gran club y aquí lo tengo todo para triunfar», repetía en pretemporada, en el último partido tras golear al CD Tenerife. Ya es una figura de rango, junto a los Viera, Enzo, Kirian y Sandro.
Crítico con una figura marcada por la polémica
Azote de Mazón, suspira por un ascenso y viene en plan superlativo tras aplastar al Albacete. No celebró su tanto de cabeza, para sorprender a Raúl Lizoain, en una noche que quiere repetir ante los orelluts del majorero Alberto Jiménez. Cuestionado por el techo de Fuster -logró ocho tantos y once asistencias en la 23-24 con la formación manchega-, Luis García no le puso límites. «Tratamos de darles herramientas y que luego saquen cosas que piensan que no tienen», determinó el ovetense.
Del llanto por el dolor de la DANA al dardo a Mazón. La tragedia que sacudió Valencia siempre ha estado presente en la figura de este artista, que debe ocupar el puesto de Moleiro. «Somos muy diferentes», aclaraba en Marbella. Mágico y listo para generar el caos, Aladino Fuster sale de la lámpara. Vuela en su alfombra para mejorar guarismos por la Primera. Ante el Alba, fue sublime. A 85 km del restaurante de su madre, quiere marcar a Mazón y a la DANA.
