Le entrada de José Luis Ábalos y Koldo García en prisión este jueves vino precedida por un reguero de avisos a distintos miembros del Gobierno. Una serie de acusaciones por parte del exministro y su asesor, imputados en el caso Koldo, que fueron en aumento conforme crecía el nerviosismo por la vistilla del Tribunal Supremo de este jueves, donde finalmente el juez decretó cárcel ante el “extremo” riesgo de fuga, ante las elevadas peticiones de prisión de la Fiscalía Anticorrupción por el ‘caso mascarillas’.
A principios de semana, Ábalos apuntaba contra su sucesor en el Ministerio de Transportes, Óscar Puente. Hizo uso de sus derechos como diputado -unos derechos ahora suspendidos tras su entrada en prisión- y dirigió una pregunta escrita al departamento de Gobierno para denunciar irregularidades en las obras del Puerto de Valencia, y retando a Puente a mover ficha.
En su escrito, preguntaba por “presuntas irregularidades en la política de cobro de dietas e indemnizaciones” por parte de Mar Chao, presidenta del Puerto de Valencia. “¿Piensa encargar el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible a través de Puertos del Estado, una auditoría sobre los hechos?”, pregunta Ábalos. El exministro de Transportes incluía varios artículos periodísticos que cifran en unos 15.000 euros el dinero cobrado de manera presuntamente irregular.
Otro de los asuntos que más cola han traído ha sido la presunta reunión entre el presidente Pedro Sánchez, el exsecretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, y el líder de EH Bildu, Arnaldo Otegi, en un caserío en Bilbao los días previos a la moción de censura que echó a Mariano Rajoy, gracias al apoyo del partido abertzale.
Después de que lo publicara El Español, tanto Sánchez como Otegi lo desmintieron, pero el propio Koldo García insistía en que llevó en coche a los dirigentes socialistas a ese encuentro. Ábalos, por su parte, insistió en que “fuentes presenciales” le habían confirmado ese encuentro, deslizando que Cerdán o el propio Sánchez serían quienes le habrían confirmado esta información.
Este miércoles en redes sociales, Ábalos volvía a exhibir su nerviosismo y respondía a las críticas de la vicepresidenta segunda y líder de Sumar en el Gobierno, Yolanda Díaz, que había criticado a los “golfos” del Ministerio de Transportes. En un mensaje en redes, el aludido cargó contra la dirigente y le acusó veladamente de hacer un uso irregular de su vivienda oficial. “Ya que nos ponemos tan estupendos”, defendió, “quizás usted nos debería aclarar si la vivienda asignada para los ministros y ministras, y sus familias podía ser usada por otras personas sin derecho a ello”. Una afirmación que sembraba dudas sobre el uso de la vivienda oficial adscrita al Ministerio de Trabajo.
Pero las advertencias más graves llegaron en las horas previas a la cita en el Tribunal Supremo de este jueves. El exministro José Luis Ábalos afirmó, en declaraciones a El Mundo, que su causa era una manera de “tapar” el rescate a Air Europa, asegurando que la mujer del presidente, Begoña Gómez, intercedió para que se produjera el rescate de la empresa de Javier Hidalgo. “Claro que Hidalgo habló con ella”, defendió el exministro este viernes en ese mismo medio.
“Pitufeo” con inmigrantes
Koldo García fue el autor de otra de las acusaciones de mayor calado contra el presidente. Aseguró que durante las primarias, el suegro de Pedro Sánchez, Sabiniano Gómez -propietario de un negocio de saunas- habría financiado su campaña de primarias en el PSOE con 100.000 euros. Unos fondos que, según el exasesor, él se habría encargado de repartir en pequeñas cantidades entre inmigrantes o simpatizantes para sortear la ley de financiación de partidos.
Para las primarias del PSOE en 2016, Sánchez se valió de una asociación externa –Bancal de Rosas– para recibir donaciones, hasta que la entonces gestora le pidió por burofax abrir una cuenta bancaria con un cotitular del partido, para controlar la entrada de fondos. Entonces, cerró su cuenta en la asociación y trasladó a la cuenta del partido los fondos, cuyo origen no pudo ser examinado por el Tribunal de Cuentas por no tener consideración de organización política ni aplicársele la ley de financiación de partidos. El órgano de control de cuentas reclamó entonces mayor regulación sobre el llamado sistema de crowfunding.
El exasesor ministerial aseguró esta semana, en declaraciones a OkDiario, haber escuchado a Sánchez y a su exasesor Paco Salazar asegurar que el suegro del ahora presidente del Gobierno había aportado “100.000 euros para las primarias” del partido. “Luego dijeron: ‘Eso ya está hecho, ya está gestionado, ya está todo bien‘. Sí que es verdad que dijeron eso, yo lo escuché”, defendía García.
Sobre esos ingresos, Koldo aseguraba que a él le hicieron entrega de “1.000 euros o 2.000 euros”. “Decía: ‘Entrega tú, tú, tú y tú”, añade, antes de autoinculparse en lo que considera “pitufeo”. “Tengo que reconocer que eso es culpa mía. El no conocimiento no me exime. Pero no valoraba que entregaran 1.000, 2.000 y que lo dividiera en 300 euros e ingresa tú aquí y allí… Pues eso es un pitufeo”, añadía.
Para ese supuesto “pitufeo”, Sánchez utilizaba, según el relato de Koldo, “a conocidos, a simpatizantes y a inmigrantes que eran afiliados del partido“. También a “algunos que no eran afiliados y eran simpatizantes”, migrantes “de todas las nacionalidades”, entre las que había, dice, migrantes “rumanos, marroquíes y sudamericanos”.
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