Cuando ERC parecía un partido pacificado, la semana pasada volvió a tambalearse tras abrirse una crisis interna en su federación más importante, la de Barcelona. Nueve personas de la dirección barcelonesa dimitieron en bloque, lo que forzó a que esta agrupación haya tenido que convocar un congreso para elegir a un nuevo líder. El conflicto llega en un momento delicado porque el partido, además, tiene abiertas unas primarias para elegir a su candidato a la alcaldía en la capital catalana de cara a las elecciones municipales de 2027. En los próximos cinco meses, pues, los militantes de ERC de Barcelona deberán decidir a su candidato y a su líder. Dos decisiones que reabrirán el pulso interno entre los partidarios de Oriol Junqueras y los sectores críticos de la organización.
“La federación de ERC en Barcelona es muy compleja”. “Aquello es un mundo aparte”. Estas dos frases, pronunciadas por veteranos de la organización, resumen cómo la sección del partido en Barcelona siempre ha sido un terreno fértil para los conflictos. Para entender el actual, hay que remontarse al último congreso de la formación en la ciudad, el 26 de abril pasado. En ese cónclave ganó por sorpresa la candidatura de Creu Camacho, que era crítica con Oriol Junqueras y su cúpula. Sin embargo, con el paso de las semanas, Camacho fue tejiendo complicidades con la dirección republicana y era habitual verla junto a Junqueras y Alamany en los actos de la formación en la ciudad. Esta proximidad ha sido el detonante para que una parte de sus compañeros, los nueve dimisionarios, presentaran su renuncia y abrieran el conflicto.
The leader of ERC in Barcelona, Creu Camacho, and the leader of ERC, Oriol Junqueras, in an archive image. / Alejandro García / Efe
A partir de aquí las versiones difieren. Por un lado, los dimisionarios alegan que Camacho empezó a tomar “decisiones unilaterales” que suponían que la federación de Barcelona “cediera” constantemente a las pretensiones del grupo municipal del Ayuntamiento y la dirección de Junqueras. También apuntan a una cuestión de dinero. Denuncian que el grupo municipal “recortó” los fondos que antaño pasaba a la federación y que la han dejado en una “situación económica extremadamente preocupante”. Por el otro lado, desde la dirección de Junqueras, sostienen que Camacho simplemente creyó que era el momento de “trabajar, sumar y acabar con las guerras” y que esto no sentó bien a quienes querían convertir la federación de Barcelona en un contrapoder a Junqueras. “Hay algunas personas que estaban en la dirección de la federación que entraron allí para hacer política contra la dirección nacional”, dijo el lunes el portavoz del partido, Isaac Albert.
Aunque la federación sea muy compleja, con varias familias y con cuentas pendientes entre sectores, en este conflicto se pueden identificar de forma preliminar dos grandes bandos. Primero, el de las nueve personas que presentaron la dimisión. Destacan el nombre del secretario general en Barcelona y número dos de Camacho, Miquel Colomé. También el de Rosa Suriñach, concejal en la ciudad. Es un bando que bebe, sobre todo, de los dos sectores críticos que en su día se enfrentaron a Junqueras por el control del partido en toda Catalunya, Nova Esquerra Nacional y Foc Nou. Está por ver si reciben el apoyo de otros nombres significativos que en su día libraron la batalla contra Junqueras como Pilar Vallugera -diputada en el Congreso-, Jordi Castellana -concejal en Barcelona- y Alfred Bosch -exconseller-.

Ernest Maragall and Rosa Suriñach in an archive image. / JORDI COTRINA
El otro bando también es heterogéneo y actualmente lo que les aglutina es el enfado por lo que han hecho los dimisionarios. La primera es la propia líder de la Federación, Creu Camacho, que ya puede catalogarse de excrítica con Junqueras. También hay que incluir a la dirección actual del partido y a todos los ‘junqueristas’ del ámbito municipal, como los concejales Eva Baró y Jordi Coronas. Y aquí hay un nombre que sobresale por encima de todos: es el de Elisenda Alamany, líder en el Ayuntamiento y, a su vez, número dos de Junqueras en ERC como secretaria general. En el pasado no ha querido participar, al menos públicamente, de las batallas internas de la federación de Barcelona, pero es inevitable que ahora emerja como uno de los rostros principales de este bando.
Con el conflicto abierto, ahora hay dos fechas clave en el horizonte. La primera la del 27 de febrero, en la que los militantes están llamados a escoger a su candidato a la alcaldía. Alamany ya ha comunicado que presentará candidatura. Será la oficialista. Está por ver si los críticos presentan la suya. Varias fuentes coinciden en que, antes de la crisis, barajaban la posibilidad de presentar a un candidato para buscar luego un pacto con Alamany y conseguir una lista al Ayuntamiento con todas las sensibilidades. Tras el conflicto abierto, este escenario de consenso parece improbable. La otra gran fecha es el 17 de abril. Como avanzó EL PERIÓDICO, entonces se celebrará el congreso para elegir al nuevo líder de la federación. Aún queda tiempo, pero en la ERC actual, estas contiendas se acostumbran a resolver entre una candidatura ‘junquerista’ y otra crítica.

Elisenda Alamany, with Creu Camacho, during the celebration of the party congress in Barcelona / Nico Tomás / ACN
Mientras tanto, no es descartable que la crisis siga dando que hablar. Los críticos barajan impugnar ante los órganos internos de partido la fecha del congreso y la comisión gestora que lidera provisionalmente la federación. ERC de Barcelona vuelve a estar al rojo vivo.
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