Felipe VI, entonces sin título alguno, se sentó junto a sus hermanas en la tarima del Congreso el 22 de noviembre de 1975. Franco había muerto dos días antes y aquel sábado, su padre, Juan Carlos I, fue proclamado rey. Este viernes, un día antes del 50 aniversario, el rey -sin su padre- ha vuelto a la Cámara Baja para presidir el homenaje ‘50 años después: la Corona en el tránsito a la democracia‘. Un acto alejado de la ostentosidad del resto de ocasiones en las que el rey acude al Congreso -“sencillo”, en sus propias palabras-, pero cargado de simbolismo, que se ha celebrado en la sala Constitucional, presidida por los retratos de los siete padres de la Carta Magna -Miquel Roca y Miguel Herrero de Miñón, sentados entre el público, han podido observar sus propios rostros-. En este escenario, Felipe VI, que ha ocupado uno de los sillones donde acostumbran a hacerlo los parlamentarios, se ha puesto al “servicio” de la “España democrática” y “plural”.
Horas después de que en esta misma sala se presentara la serie ‘Anatomía de un instante’, recordando el golpe de Estado que tuvo que enfrentar la joven democracia en 1981, el rey ha querido poner en valor la importancia del Congreso, “donde se encarna la idea de España reunida”. Y ante el cuadro ‘El abrazo’, símbolo del entendimiento durante la Transición, ha puesto en valor que la Cámara Baja ha dado forma al “gran edificio de la democracia” con “la pluralidad, con el contraste de ideas, con el debate”. Y ha situado a la monarquía parlamentaria como pieza clave de ese gran edificio.
Felipe VI ha esquivado la difícil tarea de autoreivindicar la función de la Casa Real echando mano a las palabras sobre la monarquía de varios niños que participaron en el concurso ‘Qué es un rey para ti’ de la Fundación FIES. “Equilibrio“, “unión“, “conciliación“, “puentes“, “paraguas”, “encuentro” o “faro” son algunas de las palabras sobre las que giraban las descripciones citadas por el Rey.
Tras asentar esta idea sobre la función de la institución, Felipe VI ha recordado las grandes ocasiones en las que ha acudido al Congreso -cuando juró la Constitución, cuando fue proclamado rey, cuando fue la princesa Leonor quien siguió sus pasos- y ha reivindicado que estos hechos explican “el hoy y el mañana de una España plural, integradora, solidaria, orgullosa, dinámica“. Así, ha hecho hincapié en que la España democrática es “una idea hermosa” por la que merece la pena “entregar todos y cada uno de los días de la propia vida”. “Y la Corona, ténganlo por seguro, estará siempre a su servicio, porque en ese servicio radica su propia razón de ser”, ha sentenciado. Previamente, en un acto en el Palacio Real, también aprovechó para elogiar la “acertada y temprana apuesta” de Juan Carlos I por la democracia.
“Proteger” la democracia
Los elogios de Felipe VI a la labor de la Constitución no han tenido su contraparte en el discurso de la presidenta del Congreso, Francina Armengol, que si ha citado a la monarquía ha sido para incluirla entre las instituciones que hicieron posible la Transición. Armengol, autoproclamada republicana pero siempre respetuosa con la Casa Real, ha centrado su discurso en la necesidad “proteger” la democracia y hacer partícipe de esta labor a aquellos que nacieron ya en libertad.
“Tenemos la obligación de explicar más, especialmente a quienes nacieron teniéndola, que la libertad con la que se expresan fue ganada por los y las demócratas de este país, no sin dolor ni sufrimiento. […] But defending a dictatorship means defending the loss of one’s own and others’ rights. And losing freedom is losing a very precious asset.”, he declared.
La tarea de elogiar la labor de la monarquía en estos 50 años ha recaído en los periodistas Iñaki Gabilondo y Fernándo Ónega, que han moderado un debate en el que han participado la catedrática de Ética Adela Cortina, el catedrático de Historia Juan Pablo Fusi, el expresidente del Senado Juan José Laborda y la directora del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, Rosario García Mahamut. La concordia que ha inspirado la monarquía ha sido uno de los valores que han puesto en alza ante un momento en el que la “polarización” ha inundado la vida política.
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