México ha recibido a Salvador Illa como si estuviera en casa. No solo por la calidez de la acogida mexicana y la complicidad cultural con Catalunya, sino porque la primera parada de su viaje institucional ha sido, literalmente, “la casa de los catalanes”: el Orfeó Català de México, refugio histórico del exilio catalán republicano convertido ahora en una entidad cultural que reúne a la comunidad catalana en la capital mexicana. Durante la Guerra Civil y el franquismo acogió a miles de exiliados catalanes, a quienes no solo dio la bienvenida con los brazos abiertos, sino que les ayudó a preservar su cultura, lengua y literatura, una labor que todavía sigue desempeñando.
“Les agradezco el trabajo que han hecho para mantener la catalanidad, sus raíces y su cultura […] All these walls are full of history in capital letters, thank you for preserving this heritage,” said Illa, in front of dozens of members of the Orfeó, and accompanied by the Minister of the European Union and Foreign Affairs, Jaume Duch. “It is the first public event I have done and I wanted it to be at the Orfeó,” defended the president, who until now had only stopped by to greet the members of the Catalan delegation in Mexico since his landing in the Mexican capital, just a few hours before.
La herencia del catalanismo
Hoy este espacio sigue siendo la “casa del catalanismo”, como ha reivindicado el jefe del Executiu en su visita, gracias al esfuerzo y la pasión que siguen depositando en el proyecto centenares de descendientes de aquellos refugiados. Este lugar, que abrió sus puertas en 1906, es una suerte de embajada de la cultura catalana en México, que alcanzó su máxima expresión a partir de 1939. Illa ha recorrido todas sus dependencias junto al presidente del Orfeó, Jaume Romagosa i Sala, y se ha detenido en uno de los tesoros más preciados de la entidad: la Biblioteca Pompeu Fabra. Una colección de libros de literatura catalana, con ejemplares escritos por muchos de los exiliados que encontraron refugio en México, pero también con volúmenes donados por sus familias o amigos. “Todo lo que leían y hablaban está aquí”, han explicado desde el Orfeó.
The president visiting the Pompeu Fabra del Orfeó Library. / GOVERN
Junto a las estanterías de libros que guardan la historia y la memoria del catalanismo más comprometido, dos mujeres que vivieron en su propia piel el exilio, Rosa Maria Duran y Rosa García i Romagosa, esperaban para recibir al president, con quien han conversado sobre su testimonio y sus vivencias personales, con una admiración mutua. Ambas nacieron en Barcelona, pero huyeron a México en sus primeros años de vida a causa de la Guerra Civil, cuando solo eran unas niñas. Aun así, y pese a haber vivido prácticamente toda su vida al otro lado del charco, reivindican sus raíces en una Catalunya que han agradecido que Illa represente desde el Orfeó y que forma parte esencial de su identidad. “Esta es la casa de los catalanes que guardan memoria histórica; todos hablamos catalán gracias a nuestros padres”, ha expresado Maria Duran, con casi 100 años, al president, a quien ha regalado no solo su cariño por su presencia, sino también dos obsequios: un escrito de memorias sobre el exilio catalán a México redactado por ella y una litografía de Sant Jordi.
Un catalán de abuelos a nietos
La mayoría de los miembros del Orfeó domina el catalán gracias a que esta lengua ha ido pasando de generación en generación como un símbolo identitario que las familias han querido preservar. Y para mantener vivo este idioma, hace años que la entidad ofrece clases oficiales de catalán, en colaboración con el Institut Ramon Llull. “La mayoría de los que quieren aprender son nietos que quieren recuperar el catalán de una generación perdida”, ha aseverado Eva Capdevila, la profesora de lengua catalana, que imparte clases a casi un centenar de alumnos. Un oasis en un momento en que el uso social del catalán en Catalunya retrocede a pasos agigantados. Por eso, Illa ya ha puesto a disposición del Orfeó la conselleria de Política Lingüística para colaborar en todo lo que sea necesario.

The president dedicates a few words to the attendees. / GOVERN
De hecho, todo el Govern se ha puesto al servicio del Orfeó como señal de agradecimiento por el papel desempeñado en los “momentos más complicados del exilio”, pero también como forma de estrechar lazos entre Catalunya y México. “Podéis contar con todo nuestro apoyo; nuestra intención es reforzar la presencia de Catalunya en México, escucharemos sus iniciativas y haremos todo lo posible para continuar este vínculo que nos une. No olvidaremos nunca cómo acogisteis a los exiliados aquí”, ha apuntado el president, que en unas horas participará en un acto de homenaje a los exiliados catalanes en México, convirtiéndose en el primer president de la Generalitat que rinde homenaje desde el mismo país. En el pasado mandato lo hizo la entonces consellera Victoria Alsina en una visita al Orfeó.
Romagosa, como presidente de la entidad, también ha apelado a la unión y a los lazos compartidos entre las dos culturas en su intervención. Por eso, ha aprovechado la visita del president para invitarle a volver a Ciudad de México el año que viene para celebrar el 120 aniversario de la fundación del Orfeó. “El Govern estará presente; yo no me puedo comprometer, pero no lo descarto”, ha respondido el jefe del Executiu, quien a continuación ha dedicado un buen rato a conversar con los miembros de la entidad que lo han recibido en su visita. Allí donde las familias mantuvieron viva la lengua y la identidad catalana al otro lado del Atlántico, Illa ha encontrado un pedazo de su Catalunya esperándolo.
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