En el actual contexto de rearme global ante las nuevas amenazas, la hipótesis de que un país de la Unión Europea sea atacado es una idea que divide a los catalanes: el 48% lo considera un escenario muy o bastante probable y un 47% lo ve poco o nada probable. Y es la franja de edad más joven, de 18 a 24 años, la única en la que el temor a un ataque exterior es una opinión mayoritaria (54%). Así lo manifiesta el barómetro del Centre d’Estudis d’Opinió (CEO) de la Generalitat, que en su tercera oleada del año ha incluido varias preguntas sobre política internacional.
Ante un ataque a un país miembro de la UE, el 51% de los catalanes apuestan por respetar los acuerdos de protección mutua y defender al país atacado, aunque ello comportase que España entrase en guerra con el Estado agresor. En cambio, el 38% aboga por evitar en cualquier caso entrar en el conflicto bélico, aunque ello significase sacrificar los intereses del país europeo agredido. Por electorados, la defensa del país atacado aun a riesgo de una guerra es mayoritaria entre los votantes de todos los partidos salvo los Comuns y la CUP, aunque los porcentajes oscilan entre el 52% de los simpatizantes de ERC y el 65% de los de Aliança Catalana.
Finalmente, el 50% de los catalanes ve muy o bastante necesario reforzar las capacidades militares europeas frente al 45% que lo ve poco o nada necesario. En este caso, la idea del refuerzo militar solo es mayoritaria entre los votantes de PPC (79%), Vox (78%), PSC (59%) y Aliança Catalana (55%). Por sexos, llega al 50% entre los hombres, pero no entre las mujeres (48%). Y por edades, supera el 50% en las franjas de 50 a 64 años (51%), de 25 a 34 años (53%) y, sobre todo, en la franja más joven, de 18 a 24 años (61%).
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